domingo, 19 de octubre de 2014

Pan de leche

Esta semana fue el día internacional del pan. Un alimento tan importante y que podemos consumir en múltiples variedades. 

Hace muchos años que empecé a disfrutar del placer de hacer pan en casa, y aunque no lo hago siempre, muchas veces por las prisas de la vida cotidiana, siempre es una maravilla ver los resultados que se pueden obtener. No hace falta pasarse días enteros haciendo la masa madre, aunque también es verdad, que los resultados son mucho mejores con ella. 

Hay un libro de un panadero catalán, Xavier Barriga, que es una delicia. Yo creo que ya os hablé más veces de él. Se titula "Pan, hecho en casa y con el sabor de siempre". Esta receta es de este libro. 

Salen todas sus recetas. Me encanta. A mi siempre me gusta darles mi toque personal, porque también hace mucho tiempo que hago pan. 

Esta receta la hicimos esta semana en uno de los cursos de Artes y Oficios.

Os paso receta:




                                              PAN DE LECHE

250 gr. de harina de todo uso                        
250 gr. de harina de repostería
12 gr. de sal                                                    
15 gr. de azúcar
25 gr. de leche en polvo                                 
1 c/p llena de miel
250 ml. de agua                                             
50 gr. de mantequilla                                     
25 gr. de levadura prensada
Huevo batido para pintar

ELABORACIÓN:


Tendremos la mantequilla a temperatura ambiente.
Ponemos las 2 harinas en la mesa, haciendo un volcán. Vamos poniendo dentro los ingredientes. Ponemos la sal, la miel, el azúcar, la mantequilla.
Entibiamos el agua y la vamos incorporando despacio.
Amasamos y ponemos la levadura.
Seguimos amasando hasta que la masa esté uniforme y al estirarla e intentar romperla lo haga con dificultad.

Dividimos la masa en porciones de unos 80, ó 100 gr. Boleamos.

Dejamos fermentar durante 30 minutos en lugar cálido.
Damos forma de bollos alargados, pero procurando que no tengan punta en los laterales. Es decir que nos queden redondeados.
Colocamos en fuente de horno.
Los pintamos con huevo batido y sal.
Con un cuchillo muy afilado les damos unos cortes y dejamos fermentar 90 minutos más.
Tendremos el horno precalentado a 250º, ponemos dentro un recipiente con agua, para que haya vapor.
En cuanto veamos que aumentan casi el doble de volumen los horneamos. Bajamos la temperatura a 200º y cocemos de 12 a 14 minutos.
Antes de meterlos al horno, volvemos a pintarlos. 


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