martes, 28 de abril de 2015

Sopa fría de fresas y tomates

Parecía que ya llegaba la primavera y que se había pasado el frío, pero ayer volvimos a los primeros días de noviembre, por la temperatura que tuvimos.

En esta época ya suelo estar cansada de comer los platos calientes del invierno, ya empieza a apetecerme ensaladas, salmorejos, y sopas frías, aunque de cuando en cuando también me apetece alguna receta caliente. 

Esta sopa fría es riquísima, fácil y muy rápida, la suelo hacer más bien en verano, con los tomates de casa de mis padres, en León. Esos sí son tomates de verdad. También tenemos fresas y si la cosecha es abundante aprovecho para hacer estas cosas. 

Ahora que las fresas están tan ricas y los tomates ya empiezan a saber a tomate, de verdad, ya sale muy buena.

Las fotos están hechas en el Centro de Mayores de la Luz, aunque también lo hicimos en Artes y Oficios y en la Asociación de Vecinos de Valliniello. 

La rosa fue un regalo del Centro por el día del libro.

Ahí os paso la receta y como siempre, espero que os guste:





SOPA FRÍA DE FRESAS Y TOMATES

3 tomates grandes maduros                         
250 gr. de fresas
3 naranjas  de zumo                                                  
150 gr. de miga de pan
Chorro de agua
Chorro de vinagre de Jerez                        
100 ml. de aceite de oliva virgen
2 huevos cocidos
Sal

ELABORACIÓN:


Lavamos los tomates. Los pelamos. Les quitamos las semillas y los cortamos en dados.
Ponemos en un bol grande los tomates. 
Ponemos la miga del pan a remojo con un chorro de agua fría. No pondremos demasiado agua, sólo lo suficiente para remojarlo. Lo reservamos
Reservamos unas fresas para decorar el plato.

 


Limpiamos las fresas y las añadimos a los tomates. Lo ponemos todo en un bol. Incorporamos el zumo de naranja y la miga de pan remojada y escurrida.

Trituramos y vamos poniendo el aceite, la sal y el vinagre. Seguimos batiendo hasta que emulsione.
Si es necesario ponemos agua fría para aligerarla un poco.
Pasamos por el chino y metemos en la nevera.
Pelamos los huevos cocidos, separamos las claras de las yemas, picamos por separado, en brunoisse. 
También podemos poner los huevos en un plato o un pequeño bol, para que cada comensal se sirva si lo desea.
Servimos en boles o copas y decoramos con las fresas  y el huevo cocido y  un chorrito de aceite de oliva virgen.

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